Familia

FRESCO PAN

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Misión

Lograr que el cliente consuma un producto de calidad. Formar parte de la dieta de la Familia, ofreciendo productos nutritivos con los mas altos estándares de salud requeridos.

Ofrecer precios accesibles para que todos puedan consumir un producto bueno a un bajo costo. Lograr que se sienta cómodo con nuestra atención y como en casa cada vez que visite nuestro local.

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Visión

Expandir nuestra variedad de productos logrando cada día originalidad para que nuestros clientes puedan llevar a diario algo diferente a sus hogares y compartir con su familia.

Crecer a nivel de empresa para que mucho mas personas puedan disfrutar de nuestras exquisitas recetas llevando un producto de calidad, variado y a un muy bajo costo.

Nuestra

HISTORIA FAMILIAR

De la provincia de Herrera nace la historia de una familia bendecida por una receta tradicional, exactamente en La Arena de Chitré, es allí donde mi bisabuela Eudocia Ávila de Santana, en media de la pobreza y los deseos intensos de salir adelante le pide a Dios en oración una fuente de trabajo para criar a sus 6 hijos, entre ellos mi abuelo Carlos Santana. Y es por medio de un sueño, como Dios le revela a ella una receta (el panito y la rosquita de La Arena), como tradicionalmente se la llama.

Mi amado y esforzado abuelo se casa con una santiagueña, Alejandrina de Santana, mi abuela; quien decidió aprender de su suegra todo el arte de la panadería decide enseñarle a sus 6 hijos a hornear en horno de leña y a hacer pan de manera de manera rústica y ezforzada, y ellos lo hicieron durante toda su infancia y juventud. Entre ellos estaba mi madre, Priscilla Santana, quien decide seguir con la tradición y bendición familiar, ubicando una panadería en la casa en que vivíamos en un barrio de Santiago de Veraguas, junto con un chiricano, mi padre José Manuel Yángüez.

Allí en ese lugar, yo con escasos 9 años, me subía en las cajas de soda vacías, porque no alcanzaba con mis manitas la mesa de pan, y es así como yo empecé a amar esto, y se hizo no solo un arte, se hizo una pasión. Luego de tener ese negocio durante 10 años en Santiago, mi padre y mi madre deciden mudarse a Chiriquí y ubicar un nuevo negocio en Varital de Boquerón.

Yo, con los deseos intensos de seguir la bendición de mi bisabuela también elevé una oración al Cielo para que se me abrieran las puertas para este negocio, y un día de angustia y desesperación, a mi esposo Abelardo Cedeño y a mi si nos ocurrió la idea de pedirle al Señor Abdiel Lezcano que nos alquilara su panadería Pan Express, la cual ya tenía sus puertas abiertas por 3 meses, pero sentíamos que podíamos darle nuestro toque y hacerlo un día futuro un lugar de éxito y bendición para muchos colaboradores. El y su padre Avercio Lezcano deciden alquilarnos ese negocio con ventas muy por debajo de los 100.00 diarios, y con un alquiler de 900.00 por mes; la cual hemos llevado con mucho esfuerzo y valor adelante.

Al principio de nuestro negocio, yo hacia el pan, limpiaba y horneaba, mientras que mi esposo vendía de 9 de la mañana a 9 de la noche todos los días sin cerrar ni siquiera los domingos o días feriados, al estilo de los chinitos.

Ahora miro hacia atrás y puedo recordar las palabras de mi padre José Manuel Yángüez, quien reconoció antes de morir, la gran dicha de pertenecer a una familia heredera de bendición:

JOVEN FUI, Y HE ENVEGECIDO Y NO HE VISTO JUSTO DESAMPARADO, NI SU DESCENDENCIA QUE MENDIGUE PAN. EN TODO TIEMPO TIENE MISERICORDIA, Y PRESTA; Y SU DESCENDENCIA ES PARA BENDICIÓN.
Salmos 37:25-26